EDU Manifesto

Nunca pensé que llegaría tan pronto. Nadie me preparó para dar clase.

Cuando uno empieza, se ve tentado por dos extremos: intentar impartir las clases que a uno le gustaría recibir o mimetizarse con las acciones docentes del entorno educativo en el que estás. Aunque a menudo uno tiende a replicar el modo en el que recibió clase hace ya muchos años atrás. Estos tres modelos no tendrían por qué ser opuestos, pero a veces son lejanos entre sí.

Ya en marcha he tenido la oportunidad de recibir formación y participar en la creación de contenidos y materias, optando por escoger formas diferentes de trabajo de las distintas competencias y conocimientos, interesándome sobre lo que es la evaluación y lo que ésta debe significar y preguntándome el por qué de lo que enseño y por qué lo hago de esa manera. Creo que a cada docente no lo queda más remedio que elegir su  propio camino.

Sé que estoy de paso en este mundo tan bonito. Me lo tomo como una parte más del long-life-learning y como la oportunidad de conseguir un cambio significativo en la formación de los profesionales de la salud y a su vez en los pacientes que estos traten, que, entre tú y yo… somos tod@s.

Yo he tenido suerte, por que a lo largo de todos estos años he tenido muchos ejemplos que seguir y que no seguir. Y además encontré a personas que me acogieron como aprendiz sin pedirme nada a cambio.

Esta es una manera de devolver lo que me han dado.

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